El filme maldito de los setenta vuelve a la pantalla: Los demonios, tal como su director quiso que se viera
A 55 años de su estreno, la película de Ken Russell regresa a las salas con un rescate en 4K que devuelve escenas prohibidas, incluso aquella posesión que sólo podía verse en un filme documental.

A mediados de los 70, en un cine de barrio de Constitución o de Boedo, donde todavía se hacían filas para ver cualquier cosa que prometiera escándalo, me tocó ver Los demonios en una copia bastante castigada. Era la versión que pasaba la distribuidora local, ya con los tijeretazos del clasificador y con aquel crucifijo gigante que no se caía del modo en que Ken Russell había soñado. Salí fascinado y un poco mareado, como salían muchos espectadores después de una película que mezclaba conventos, sexo, Inquisición y algo que parecía salido de un mal viaje de ácido. Ahora, más de medio siglo después, vuelve a la pantalla la versión que el realizador armó antes de morir, restaurada en 4K, con el montaje que le venía pidiendo el cuerpo al filme desde su estreno.
El rescate de una versión que sólo existía a medias
El regreso de la película se apoya en una decisión de Warner Bros que tiene dos caras bien concretas: por un lado, devolver al mercado un título de catálogo con valor de época; por el otro, sumar a Clockwork, su flamante división dedicada al cine de autor, una pieza que funciona como carta de presentación. La operación incluye países como España y se sostiene sobre el trabajo que el propio Russell, junto con el crítico Mark Kermode, llevó adelante para reconstruir el montaje original. El resultado es una restauración que no se queda en el retoque estético: incorpora material que durante décadas sólo podía verse dentro de un documental sobre la filmación y suma fragmentos de escenas que los cortes por clasificación habían ido dejando en el tintero.
- Se incorpora una secuencia completa de posesión que permanecía inédita para el público general y que mostraba el derribo de un crucifijo de grandes dimensiones.
- Se reinsertan pasajes de contenido sexual y de orgías que habían sufrido recortes por exigencia de los organismos de calificación.
- La restauración se realizó en 4K a partir del montaje que Russell dejó armado antes de su muerte.
- La distribución internacional incluye salas de España y estará motorizada por Clockwork, la división de Warner Bros dedicada al cine de autor.
Como buen amante de las colonias -que son-, me detengo siempre en la historia que late debajo de una película. Y acá hay una historia que se repite: la de una obra que incomoda al poder y termina mutilada. El caso de Los demonios es casi un manual de esos desencuentros entre un director con libertad creativa y los distintos guardianes de la moral pública. United Artists se bajó del proyecto, Warner Bros lo levantó, y aun así la película terminó pasando por el quirófano: la Iglesia Católica intervino para vetar imágenes puntuales y los clasificadores exigieron cortes en distintos mercados. Con esos recortes igualmente se ganó una calificación X tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, una etiqueta que hoy suena casi exótica pero que en los setenta equivalía a ser declarado oficialmente non grato para el público general.
La historia real que Russell vistió de pesadilla
El punto de partida de Russell es uno de esos episodios que confirman que las teorías, como las colonias, suelen traer más complicaciones que soluciones: en una ciudad amurallada de Francia del siglo XVII, golpeada por las plagas, un grupo de religiosas afirma estar poseído y apunta sus acusaciones contra un religioso al que consideran hereje. Ese cura había acumulado poder en la ciudad y, además, mantenía relaciones sexuales con varias de las monjas. Russell toma ese cóctel y lo empuja hasta el terreno del horror religioso con imágenes de tono psicodélico, donde ritos, confesiones y alucinaciones se confunden en una misma secuencia visual. Es una película que incomoda porque no se queda en el comentario: muestra la violencia del deseo y la violencia de la fe en el mismo plano, sin pedirles permiso a los espectadores.
A esta altura, la pregunta que titula la nota deja de ser una formalidad: ¿qué película te gustaría volver a ver en el cine, ya grande, en su versión completa y sin las tijeras de la época? Porque el caso de Los demonios no es excepcional, sino producto de un momento histórico donde la censura se ensañaba con cualquier obra que se animara a mostrar el cuerpo y la fe en el mismo cuadro. Recuperar esos materiales en alta definición, a 55 años del estreno original, no es sólo un rescate de archivo: es una manera de discutir, en presente, qué imágenes se nos negó ver y por qué.
“Volver a ver Los demonios en esta versión, hoy, en una sala oscura y en 4K, es una de esas raras oportunidades en que el cine se reconcilia consigo mismo. Vale la pena.”Osvaldo Duarte, Cultura y espectáculos
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