Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

El final abierto de El Castillo: por qué sus guionistas se negaron a cerrar la herida

Isabel Peña y Eduardo Villanueva, la dupla detrás de la miniserie que adapta el libro de Mabel Lozano, cuentan cómo decidieron retratar la trata sin victimismos ni épicas. La imagen que cierra la historia, la suerte de Claudia y el peso de un sistema que sigue funcionando.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El final abierto de El Castillo: por qué sus guionistas se negaron a cerrar la herida

A mediados de los años noventa, cuando todavía se hablaba poco y mal de la trata de personas con fines de explotación sexual en la televisión argentina, uno de los grandes desafíos de los guionistas era, justamente, no caer en la espectacularización de un tema que ya de por sí resultaba extremo. Más de dos décadas después, ese mismo cuidado sigue siendo el motor de una serie como El Castillo, la miniserie que adapta el libro de no ficción El proxeneta, escrito por Mabel Lozano, y que tiene a Isabel Peña y Eduardo Villanueva como dupla creativa, los mismos que firmaron Antidisturbios.

En una conversación reciente, ambos desgranaron las decisiones que tomaron para llevar adelante una historia que, según confiesan, estuvo atravesada desde el primer minuto por una premisa incómoda: evitar a toda costa que el drama se transformara en un catálogo de cuerpos suffering, de víctimas sin matices ni de villanos con demasiado encanto.

Una serie que no quiere cerrar del todo

“No queríamos que las mujeres fueran una informe masa de víctimas y de cuerpos perfectos.”Isabel Peña, guionista

Esa frase resume, en buena medida, la filosofía detrás de El Castillo, que cuenta con seis episodios disponibles en su totalidad. Peña, que también escribe cine junto a Rodrigo Sorogoyen desde hace años, insistió en que el esfuerzo fue enorme: contar una historia de explotación sin romantizar a los explotadores y sin reducir a las explotadas a una categoría uniforme, algo que, admite, sigue siendo frecuente en la ficción.

Villanueva, por su parte, fue directo al hueso cuando le preguntaron por el cierre: la serie habla de un sistema, y el sistema está por encima de los individuos y de las cosas concretas que sucedan. Esa idea explica la decisión más discutida del final, la que muestra al personaje conocido como el Suizo continuando con su actividad, en una escena que deliberadamente evoca el arranque de la historia. Para el guionista, se trataba de una manera de decir, sin grandilocuencia, que esto ha pasado, pasa y va a seguir pasando mientras las estructuras no cambien.

Claudia, el personaje que Valentina Vidal hace suyo

Peña se detuvo especialmente en el arco de Claudia, la joven colombiana interpretada por Valentina Vidal, y aclaró que, aunque no hay un final feliz en sentido convencional, sí existe una salida concreta para ella: la posibilidad de permanecer legalmente en el país y de ganarse la vida. Claudia ha conseguido lo que se ha propuesto y lo que en este momento también se ha ganado, resumió la guionista, en una definición que a mí, como espectador, me dejó pensando varias horas después del último capítulo.

Los investigadores, encarnados por Omar Ayuso y Laia Marull, tampoco obtienen una resolución optimista, pero sí algo que la propia Peña describe como transformador: aunque cada uno vuelve a su lugar habitual, tanto Claudia como el Suizo les cambiaron la mirada, una frase sencilla pero cargada de sentido para cualquiera que haya seguido investigaciones de personajes tan importantes como estos en la vida real.

Si todavía no vieron El Castillo, mi recomendación personal es que la maratonen de un tirón: los seis episodios están disponibles, y vale la pena dejarse llevar por una ficción que no busca consuelo fácil ni golpes bajos, sino algo más difícil de conseguir, que es la lucidez. Y si ya la vieron, la charla con Peña y Villanueva funciona como una invitación a volver sobre los detalles del cierre, porque hay decisiones que, una vez conocidas las intenciones de quienes escribieron la historia, golpean distinto.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo