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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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El nene de Jerry Maguire se animó a lo que jamás imaginó: interpretar a un depredador junto a Robert Pattinson

Jonathan Lipnicki, aquel chico que conquistó a Tom Cruise en 1996, vuelve al cine con un papel incómodo en Primetime, el thriller de Lance Oppenheim que se estrenó en Venecia y lo enfrenta a Robert Pattinson en el rol del periodista Chris Hansen.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
El nene de Jerry Maguire se animó a lo que jamás imaginó: interpretar a un depredador junto a Robert Pattinson

A fines de los noventa, mientras los cines argentinos proyectaban en bloque Jerry Maguire y Stuart Little, hubo un pibe rubio de cara redonda que se robó cada escena en la que aparecía. Era Jonathan Lipnicki, el nene que le hacía frente a Tom Cruise con una frescura aplastada de puro desparpajo, y que después se metió dentro de un ratón parlanchín con una recaudación que rozó los trescientos millones de dólares en todo el mundo. Lo que nadie imaginaba entonces, casi treinta años después, es que aquel chico iba a volver a la pantalla grande para encarnar a un hombre sorprendido en un operativo televisivo pensado para atrapar a adultos que buscaban encuentros sexuales con menores. Eso es, ni más ni menos, lo que propone Primetime, la película que a comienzos de julio se presentó en el Festival Internacional de Cine de Venecia y se llevó una ovación de siete minutos, un reconocimiento poco habitual para un debut en el largometraje de ficción.

La película, dirigida por Lance Oppenheim —un realizador que hasta ahora se había movido casi exclusivamente en el terreno del documental—, toma como punto de partida los límites del periodismo televisado. Robert Pattinson se pone en la piel del periodista Chris Hansen, célebre por confrontar ante las cámaras a hombres que creían encontrarse con menores contactados por internet y que terminaban expuestos en vivo. Lipnicki, conocido cariñosamente como Jonny desde su paso por la industria infantil, interpreta a uno de esos hombres: llega al lugar pactado, se sienta, y se enfrenta al conductor cuando se da cuenta de que la cita que pensaba concertar forma parte de un operativo.

Un papel que lo sacó de su zona de confort

En una de esas conversaciones que los actores mantienen con la prensa especializada durante los festivales, Lipnicki, que ya tiene 35 años, reconoció que durante años había rezado por recibir una propuesta oscura. La frase, pronunciada con la cadencia tranquila de alguien que sabe que está dando un paso riesgoso, condensa una búsqueda larga: la de un intérprete que desde chico quedó asociado a personajes luminosos y que necesitaba, según sus propias palabras, un material que le exigiera otra cosa. En Primetime lo encuentra, y el desafío incluye una escena de desnudo frontal que el propio Lipnicki describió como intimidante, justamente por el contexto del personaje. No es la primera vez que se muestra así: ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls, pero admite que esta vez la carga era otra.

El recorrido de Lipnicki ayuda a entender por qué esta película pesa distinto en su carrera. Su debut fue en 1996 con Jerry Maguire, donde interpretó a Ray Boyd, el hijo de Renee Zellweger, en una actuación infantil que le valió un Critics' Choice Award y un Young Artist Award. Tres años más tarde llegó Stuart Little, la adaptación del clásico de E. B. White con el famoso ratón blanco, que funcionó en la taquilla global y tuvo una secuela en la que también participó. Después, su presencia en la pantalla grande se fue espaciando hasta casi desaparecer: Primetime es apenas la segunda película que protagoniza como adulto y llega a los cines.

Una historia que incomoda porque se parece demasiado a la realidad

Primetime no trabaja con un caso imaginario. La historia retoma hechos reales vinculados con un formato televisivo que combinaba investigaciones, interrogatorios y operativos policiales. En aquellos procedimientos, los supuestos menores eran adultos que actuaban como señuelos. Las cámaras registraban la llegada de los sospechosos y las preguntas de Hansen. Ese mecanismo, que en su momento fue presentado como un servicio al interés público, fue generando con el paso de los años cuestionamientos sobre dónde terminaba la búsqueda de audiencia y empezaba el trabajo periodístico serio, y hasta qué punto la intervención de las fuerzas de seguridad se convertía en parte del espectáculo.

Pattinson, que viene de un recorrido muy distinto —de Crepúsculo a The Batman, pasando por autorizaciones como Good Time y The Lighthouse—, se carga al hombro la difícil tarea de componer a un personaje real todavía vigente. Hansen, lejos de ser una figura neutral, despierta adhesiones y rechazos según a quién se le pregunte, y el filme no esquiva esa ambigüedad: lo muestra trabajando, lo muestra dudando, lo muestra administrando los tiempos de un formato que él mismo contribuyó a instalar. La dupla con Lipnicki en la confrontación central es, por lo que se vio en Venecia, el corazón de una película incómoda que elige no darle la espalda al tema.

  • Primetime es el primer largometraje de ficción de Lance Oppenheim, documentalista conocido por sus trabajos para HBO y Netflix.
  • La película se presentó a comienzos de julio en el Festival de Venecia, donde recibió una ovación de siete minutos.
  • Robert Pattinson interpreta al periodista Chris Hansen, figura de los operativos televisedados contra depredadores.
  • Jonathan Lipnicki encarna a uno de los adultos sorprendidos en uno de esos operativos.
  • El rodaje incluyó momentos de desnudo frontal para Lipnicki, que ya había pasado por una situación similar en la obra teatral Lost Girls.
  • La carrera adulta de Lipnicki en cine había sido muy acotada: Primetime es apenas la segunda película que protagoniza desde su etapa como actor adulto.

Si me permiten la recomendación personal, esta es una de esas películas que vale la pena ver cuando se pueda, no por morbo ni por el nombre de Pattinson, sino porque pone sobre la mesa una pregunta que en la Argentina también deberíamos hacernos cada vez que prendemos la tele y vemos un operativo en vivo: qué se gana y qué se pierde cuando el periodismo decide mostrarlo todo sin filtro. Lipnicki, mientras tanto, acaba de demostrar que aquel nene de Jerry Maguire se tomó muy en serio eso de crecer, aunque el camino para alejarse del ratón parlante haya sido, justamente, meterse en uno de los papeles más incómodos que Hollywood podía ofrecerle.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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