Estornudar no es estar enfermo: la historia de Loba y los códigos que un perro usa para decir que está feliz
El adiestrador Tony Silvestre asegura que, en la mayoría de los casos, ese sonido forma parte del lenguaje emocional del animal. Claves para distinguir cuándo se trata de alegría y cuándo conviene ir al veterinario.

Son las siete de la tarde y Loba me recibe en la puerta como si hubiera vuelto de la guerra: saltos, cola en movimiento permanente y un estornudo corto, seco, casi alegre, que repite tres veces antes de apoyar las patas en mis muslos. Me quedo mirándola y, como cada vez, pienso lo mismo: cuántos dueños escucharían ese sonido y correrían a buscar al veterinario. Yo ya no. Hace años que aprendí a leerla, y lo que Loba me está diciendo con esos estornudos es exactamente lo contrario de una enfermedad.
Lejos de lo que mucha gente cree, el adiestrador canino Tony Silvestre lo explica con una frase que se volvió célebre entre quienes lo siguen: cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo. Esa es la primera gran diferencia que cualquier dueño tiene que tener clara antes de asustarse.
Por qué ocurre el estornudo de la alegría
La explicación es bastante concreta desde lo fisiológico. En los momentos de alta excitación, como el juego, las caricias o la simple expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo aparece entonces como un mecanismo natural para liberar esa presión y volver a respirar cómodo. Por eso aparece justo cuando Loba ve la correa, cuando un amigo llega a casa o cuando le rascan detrás de las orejas: el cuerpo está desbordando de algo bueno y necesita descargar.
“Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino
Cómo saber si el estornudo es emocional o si hay algo más
- Mirada tranquila y cola que se mueve sin rigidez, sin tensiones extrañas.
- Orejas en posición natural y postura corporal relajada, sin rigidez ni encorvamiento.
- Curiosidad durante los paseos e interacción calmada con otros perros y personas.
- Gesto de recostarse boca arriba y exponer la panza, una señal clásica de confianza plena hacia el dueño.
También puede haber estornudos por causas externas menores, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o después de beber apurado. En esos casos puntuales, el estornudo es una respuesta mecánica del cuerpo y no tiene mayor trascendencia. El problema aparece cuando se vuelve repetido, aparece sin vínculo con el juego ni con la emoción y se suma a otros síntomas: falta de apetito, decaimiento general, fatiga o respiración agitada incluso en reposo. Si todo eso está presente, la consulta al veterinario deja de ser opcional.
El criterio práctico que propone Silvestre es bastante simple y a mí me sirve para resolver la duda en cuestión de segundos: si el estornudo llega en un momento de alegría o de actividad, y el perro muestra al mismo tiempo todos los indicadores de bienestar que ya mencionamos, no hay motivo de alarma; en cambio, si aparece de forma repetida, sin contexto emocional claro y acompañado por cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, hay que consultar cuanto antes. Conocer el lenguaje corporal del perro no es un capricho de adiestrador: es la diferencia entre vivir angustiado por cada estornudo o entender, de una vez, lo que el animal está intentando decirnos.
Yo, cada vez que Loba estornuda al verme llegar, ya no pienso en enfermedades. Pienso que me está diciendo hola a su manera, con la única herramienta que tiene para descargar tanta felicidad junta. Y la verdad, después de tantos años conviviendo, ese sonido corto y repetido se volvió uno de los mejores saludos que recibo en el día.
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