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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Fintech en mora: el 90% de los deudores ya tiene un plan de pago, pero la presión sobre el crédito corto sigue creciendo

Más de 2,4 millones de personas con préstamos de fintech y billeteras digitales registran irregularidad crediticia. La Cámara Argentina Fintech explicó ante Diputados por qué las tasas anuales parecen exorbitantes y cómo se leen los costos reales.

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Fabián BogadoFrontera y comercio · · 4 min de lectura
Fintech en mora: el 90% de los deudores ya tiene un plan de pago, pero la presión sobre el crédito corto sigue creciendo

El real brasileño arrancó la rueda en la Argentina a 198 pesos para la venta en las casas de cambio del microcentro porteño, mientras que el guaraní paraguayo se movía en torno a 14,80 pesos en las pizarras de Posadas y Encarnación, del otro lado del puente. En medio de ese contexto cambiario volátil, un dato del mercado financiero local volvió a sacudir el debate: más de 2,4 millones de personas con préstamos otorgados por fintech y billeteras digitales presentan algún grado de mora, en un país donde ya hay cerca de 21 millones de adultos con acceso al crédito formal.

La cifra la expuso la Cámara Argentina Fintech ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados, en el marco del debate por la regulación del sector. Según los datos presentados, de los 5,8 millones de deudores con irregularidad crediticia del sistema financiero argentino, el 16% corresponde a financiamiento otorgado por plataformas digitales, un volumen inédito para una industria que hace apenas cinco años era marginal.

Nueve de cada diez con plan de refinanciamiento

Frente al cuadro de mora creciente, el sector difundió un dato clave: el 90% de esos 2,4 millones de deudores ya cuenta con algún esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida acordado con la entidad. La Cámara Fintech sostuvo que el objetivo es evitar que la deuda se transforme en una bola de nieve y que las personas puedan seguir construyendo historial crediticio en el sistema formal.

La explicación ante Diputados buscó desarmar uno de los principales focos de cuestionamiento al sector: la lectura de las tasas. Las fintech aclararon que no prestan el dinero de los fondos de sus usuarios —operación prohibida por la normativa—, sino que toman líneas de bancos o del mercado de capitales para fondear créditos a personas con poco o ningún antecedente financiero y, en general, sin garantías tradicionales. Esa combinación de mayor riesgo y fondeo más caro termina impactando de lleno en el costo final.

Cómo se traduce una tasa del 9% en un 850% anual

  • Un préstamo de 100.000 pesos a 14 días implica devolver 109.000 pesos: 7.400 de intereses y 1.600 de impuestos.
  • El costo efectivo para ese período de dos semanas es del 9%, muy por debajo de la ilusión que generan las tasas anuales.
  • Si esa operación se anualizara, la Tasa Nominal Anual trepa al 194%, la Tasa Efectiva Anual al 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual llega al 850%.
  • La cifra anualizada no significa que el deudoro deba devolver 950.000 pesos, sino qué pasaría si renovara el mismo crédito durante todo un año de manera consecutiva.

La diferenciación entre crédito regulado e informal fue otro de los ejes de la exposición. Desde la Cámara Fintech remarcaron que el financiamiento a través de plataformas registradas ofrece contratos, supervisión, derechos del consumidor y canales de reclamo. En cambio, el crédito por fuera del sistema suele dejar a las personas sin herramientas frente al incumplimiento y, sobre todo, sin posibilidad de construir historial para acceder a mejores condiciones en el futuro.

El escenario completo combina tres frentes que preocupan al regulador: una expansión acelerada del crédito digital, una porción significativa de la cartera en algún grado de irregularidad y tasas anuales que, leídas sin contexto técnico, parecen inalcanzables para el bolsillo promedio. Por eso, la discusión en Diputados apunta a fijar reglas de transparencia en la exhibición de costos y topes a la carga financiera que pueden soportar los segmentos más vulnerables.

“Nosotros no prestamos la plata de los usuarios, eso está prohibido. Tomamos fondeo de bancos o del mercado de capitales y se lo damos a gente sin historial, sin garantías, y eso encarece todo. Por eso la tasa parece alta, pero el costo real de un crédito de dos semanas es mucho más bajo.”Cámara Argentina Fintech, ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados

Del otro lado del mostrador, la mirada es más cruda. Rubén Ferreyra, comerciante de indumentaria del barrio de Once que suele financiar compras a clientes vía billeteras digitales, reconoció que el mecanismo salva ventas pero asfixia márgenes. Acá el que paga tarde termina refinanciando, y el que refinancia termina pagando dos veces el producto. La fintech te dice que el 90% tiene plan, pero en la calle lo que veo es gente que cada mes debe un poco más que el anterior. La diferencia entre la tasa que publican y la que efectivamente termina pagando la gente es lo que hay que ordenar de una vez, advirtió Ferreyra.

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Fabián BogadoFrontera y comercio

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