La Batman que Ben Affleck nunca filmó: la memoria de Manganiello rescata el guion perdido
El actor que iba a ser Deathstroke revela en su libro de memorias el argumento completo de la película que Affleck pensaba escribir, dirigir y protagonizar, con la muerte de Jim Gordon, la irrupción de Batgirl y un clímax calcado de un videojuego.

A fines de los años ochenta, cuando uno iba al kiosco de la esquina y compraba una revista de historietas con la moneda justa, solía quedarse un buen rato leyendo en la vereda antes de volver a casa. Eran tiempos en los que la palabra Batman remitía inevitablemente a las viñetas de Neal Adams o a la serie animada que mirábamos fascinados después del colegio. Hoy, cuatro décadas después, el personaje sigue dando que hablar, y esta vez no por una película que llegó a los cines, sino justamente por la que nunca se rodó. La noticia me llegó mientras revisaba las novedades literarias de la semana, y confieso que me senté a leerla con la misma curiosidad de entonces, la de aquel pibe que hojeaba revistas en la vereda.
En Bloodlines: A Memoir, su libro de memorias publicado en las últimas semanas, Joe Manganiello —el actor al que muchos recuerdan como aquel gigante rubio de True Blood— desgrana por primera vez el argumento central de la Batman que Ben Affleck había proyectado escribir, dirigir y protagonizar dentro del antiguo universo extendido de DC. Manganiello, que había sido elegido para ponerse en la piel de Slade Wilson, más conocido como Deathstroke, asegura que Affleck imaginó la historia como una suerte de versión superheroica de The Game, el thriller que David Fincher estrenó en 1997 con Michael Douglas al frente del reparto.
Una cacería que empieza con un padre y termina en la Baticueva
El motor del relato era tan sencillo como devastador: Deathstroke, un mercenario sin demasiados códigos, estaba convencido de que Batman había asesinado a su hijo, y eso lo empujaba a perseguirlo sin descanso. La cacería, siempre según el relato que Manganiello atribuye a Affleck, llevaba al villano a irrumpir en la mismísima Baticueva, a tomar como rehén al querido Alfred Pennyworth y a segar la vida del comisionado Jim Gordon, uno de los pilares morales de toda la mitología del Caballero Oscuro.
A ese cuadro ya de por sí sombrío se sumaba la incorporación de una nueva Batgirl, que se plegaba a la lucha junto a Batman para enfrentar a Deathstroke en una pelea que, según el propio Manganiello, dejaba a ambos héroes al borde de la muerte antes de escapar a bordo de un tren elevado. Es la clase de secuencia que uno imagina dibujada a página completa, con Gotham recortada al fondo y el humo de la vía tiñendo la escena de un amarillo sucio, como esas portadas de los años setenta que todavía conservo en una caja de cartón.
- Una Batman concebida como una reversión superheroica del thriller The Game, de David Fincher.
- La premisa central: Deathstroke persigue a Bruce Wayne convencido de que mató a su hijo.
- La irrupción en la Baticueva, la toma de Alfred como rehén y la muerte del comisionado Jim Gordon.
- La aparición de una nueva Batgirl que se suma a la pelea contra el villano.
- Un clímax mano a mano entre Batman y Deathstroke por las calles de Gotham, inspirado en la cinemática del videojuego Batman: Arkham Origins.
Porque el detalle más jugoso de todo el libro, al menos para quienes crecimos alternando historietas y videojuegos, es el que tiene que ver con la pelea final. Manganiello cuenta que Affleck le confirmó que esa secuencia iba a tomar como referencia directa la cinemática de Batman: Arkham Origins, el videojuego que Warner Bros. Interactive lanzó en 2013 y cuya emblemática escena de apertura, por cierto, contó con la dirección de Tim Miller, el mismo que después se pondría detrás de cámara para Deadpool. La idea era que el cuerpo a cuerpo entre el Cruzado Enmascarado y Deathstroke replicara esa planificación de combate brutal, con encuadres cortos, golpes secos y esa sensación de que cada puñetazo pesa como si fuera el último.
El guion que se guardó en un cajón
Como bien sabemos, ese guion nunca se transformó en película. Affleck terminó desligándose del proyecto y el personaje de Deathstroke se reencauzó hacia otra producción. Mientras tanto, en 2022 llegó a los cines The Batman con Robert Pattinson como protagonista y Matt Reeves como director, una película que se corrió a propósito del universo compartido y que dejó su propia marca. Y el futuro del hombre murciélago, dentro del nuevo DC Studios que encabezan James Gunn y Peter Safran, se ordena alrededor de títulos como The Brave and the Bold y la muy esperada The Batman Part II.
“No puedo evitar pensar en lo que podría haber sido: una Batman oscura, con el pulso de Fincher y la coreografía de un videojuego, defendida en la pantalla por un director que también iba a ponerse la capa. Era una apuesta tan arriesgada como irresistible.”Osvaldo Duarte
De todas las escenas que describe Manganiello en sus memorias, confieso que la que más me hubiera gustado ver realizada es aquella pelea final en las calles de Gotham, con Batman y Deathstroke midiéndose como si el destino de la ciudad dependiera de cada golpe. Y a vos, estimado lector, ¿qué escena de las que rescata el libro te hubiera gustado ver convertida en imágenes? La pregunta queda picando, como cuando uno cierra una revista en la vereda y se queda mirando la última página unos minutos más, imaginando las viñetas que nunca fueron.
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