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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La espera de Mariana Nannis: el hijo que extraña, la nieta que no conoce y la hija que quiere ver ganar

Desde España, la exmujer de Claudio Caniggia habló sin vueltas de su vínculo con Alex, aclaró que no dará el primer paso para acercarse y reveló que todavía no vio a Venezia, de tres años. Con Charlotte, en tanto, eligió otro tono: la llamó para alentarla en el reality y hasta le preparó una pijamada en Madrid.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
La espera de Mariana Nannis: el hijo que extraña, la nieta que no conoce y la hija que quiere ver ganar

A veces uno escucha a una madre hablar por radio y reconoce el mismo tono que se escuchaba en las cocinas de los barrios hace décadas, cuando todavía no existían los teléfonos celulares y las distancias se medían en cartas y en silencios. Esa voz que dice “es mi hijo” sin necesidad de agregar demasiado, porque lo dice todo, es la que volvió a sonar estos días desde Marbella, en boca de Mariana Nannis, la exmujer de Claudio Caniggia, que atraviesa un momento íntimo y complejo con los suyos y, sin embargo, eligió hablar con la prensa como quien abre la puerta de su casa para sentarse a tomar un mate con quien quiera escucharla.

La distancia con Alex y la decisión de no dar el primer paso

Nannis fue concreta cuando le preguntaron por su hijo mayor, al que en la casa siempre llamaron Alex y que en los medios se conoce como el Caniggia más mediático de los últimos tiempos. No esquivó el tema ni se escondió detrás de frases hechas: dijo que, obviamente, lo extraña, y lo dijo mientras dejaba en claro que la pelota, como se dice en la cancha, está del lado de él. “Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá”, resumió, con esa mezcla de firmeza y ternura que suelen tener las madres cuando ya pasaron por demasiadas cosas como para fingirse indiferentes.

“Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre.”Mariana Nannis

Lejos de cualquier reproche público, la empresaria eligió correrse del conflicto y ubicarse en un lugar que, por estas latitudes, muchos reconocerán: el de la madre que espera sin perseguir, que ama sin presionar y que, sobre todo, no está dispuesta a mendigar un lugar en la vida de un hijo. “Siempre voy a ser su mamá”, insistió, como si quisiera dejar escrita esa certeza en un papel que nadie pudiera romper.

Venezia, la nieta que todavía no abrazó

La historia, además, tiene un capítulo que duele especialmente: Nannis aún no conoce a Venezia, la hija que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz y que hoy tiene tres años. Cualquiera que haya sido abuelo o abuela sabe que esos años son los que se pierden irremediablemente, los que no se recuperan con un viaje ni con una disculpa, porque los cumpleaños, las primeras palabras y las guarderías no esperan. “Obvio que quiero conocerla, es mi nieta”, dijo Nannis, y otra vez dejó la decisión afuera de su órbita: la conocerá “el día que los demás me la quieran presentar”. Ahí está, otra vez, la misma postura: la puerta abierta, el orgullo guardado, el corazón expuesto.

Charlotte, la otra hija, y un reality que se mira desde Marbella

Mientras el vínculo con Alex permanece en ese equilibrio delicado, la relación con Charlotte atraviesa un momento muy distinto. La hija menor de Nannis está participando en un reality show y su madre no se guardó las ganas de alentarla por teléfono, con la energía de una hinchada que no se conforma con el empate y que va por la copa. “Tenés que ganar, Charlotte”, le repitió, y hasta se permitió el lujo de darle un consejo práctico, de los que se dan en cualquier familia argentina cuando alguien tiene que bancarse a personas difíciles en un trabajo o en una convivencia: “Aguantate a todas las locas y ganá”.

“Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste.”Charlotte Caniggla

La charla terminó como terminan estas conversaciones de madre e hija, con una invitación que es casi una orden amorosa: “Venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid”, le propuso Nannis, un plan que combina descanso, complicidad y ese gusto por los hoteles con historia que tienen quienes crecieron mirando revistas europeas. Y como cierre, un pedido que puede leerse como un deseo o como una profecía: “Traé la copa a Marbella”.

Qué dice, en el fondo, esta historia

Lo que dejó Nannis en estas declaraciones no es un escándalo ni una denuncia, sino algo más silencioso y, por eso, más potente: la descripción de una maternidad partida en dos, con un hijo que no llama y una hija que llama para todo. Detrás del tono firme y de las frases largas que se usan para no quebrarse, aparece una pregunta que, estoy convencido, muchos lectores se hicieron alguna vez frente al café de la mañana: ¿puede una madre reconstruir un vínculo si el otro todavía no decidió sentarse a la mesa?

  • Nannis dijo que extraña a Alex, pero que el acercamiento debe decidirlo él.
  • Todavía no conoce a Venezia, la hija de Alex y Melody Luz, y dejó la presentación en manos de su hijo.
  • Desmintió rumores sobre su relación con sus hijos: “Dicen cada barbaridad… ¿vas a creer todas las barbaridades que dicen?”.
  • A Charlotte, en plena participación en un reality, la llamó para alentarla: “Tenés que ganar”.
  • Le propuso un reencuentro en Madrid: pijamada en el Hotel Palace y la copa “traída a Marbella”.

Yo, que vengo siguiendo estas historias desde hace años, me quedo con una imagen precisa: la de una mujer que sabe que no puede obligar a nadie a quererla, pero que tampoco está dispuesta a dejar de estar ahí. Si me preguntan qué recomendaría después de leer estas líneas, les diría algo muy sencillo y muy de casa: a veces la mejor forma de atravesar una distancia es no agrandarla con reproches, sino dejarse encontrar en el momento justo. Que el que tenga que dar el paso lo dé. Y que mientras tanto, como hizo Nannis, uno siga siendo, sin más, una madre que extraña y que espera.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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