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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La ilusión que se pinchó: la fiebre china de los microdramas con IA dejó al 98,7% de las producciones en rojo

Un informe de la consultora DataEye muestra que apenas uno de cada 77 microdramas generados con inteligencia artificial recuperó lo invertido en el primer semestre. Productoras locales ya mueven casi 800 millones de euros para volver a las series con actores reales.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La ilusión que se pinchó: la fiebre china de los microdramas con IA dejó al 98,7% de las producciones en rojo

A mediados de los años noventa, cuando todavía me costaba entender cómo se medía el rating de una telenovela, ya me resultaba obvio que la televisión masiva se alimentaba de un cálculo tan viejo como el radioteatro: invertir poco, multiplicar el envío y rezar para que alguno pegara. Lo que está pasando hoy en China con los microdramas generados con inteligencia artificial me recuerda esa lógica, pero con una diferencia que duele: la ecuación dejó de cerrar incluso para los más vivos.

Durante la primera mitad del año, en el gigante asiático se lanzaban alrededor de mil quinientos microdramas por día. Sí, leyó bien: mil quinientos por jornada, en una rueda que parecía no tener freno. Y el dato más llamativo lo aporta el informe de la consultora DataEye: nueve de cada diez títulos publicados en la plataforma Douyin en apenas ocho meses fueron generados con algoritmos, sin actores de carne y hueso, sin sets, sin la liturgia clásica de un rodaje. La promesa era irresistible.

Cuesta menos, pero no alcanza para salvar a nadie

Producir un minuto de microdrama con IA cuesta entre 106 y 160 euros, una quinta parte de lo que vale un minuto con actores reales. Esa diferencia, en lugar de abrir una nueva era de rentabilidad, abrió la puerta a una estampida: los productores multiplicaron títulos, pero la audiencia no creció al mismo ritmo. El resultado fue el que muestra el informe con crudeza: solo uno de cada 77 microdramas recuperó lo invertido. El 98,7% restante cerró en pérdidas.

“Muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido.”Lin Qiwen, vicepresidenta de DataEye

Fatiga de caras IA y el repliegue hacia lo humano

En China ya bautizaron al fenómeno con una expresión que traducida al pie de la letra significa fatiga de caras IA: los espectadores empezaron a percibir la homogeneidad visual de los personajes generados por algoritmos, una suerte de clones que se repiten de un título a otro y que terminaron por hartar al público. La saturación, como suele ocurrir, golpeó también a las producciones tradicionales: en los rankings mensuales, las series con actores reales pasaron de 432 títulos en febrero a apenas 110 en junio.

Frente a ese derrumbe, las grandes productoras chinas anunciaron una inversión conjunta cercana a los 800 millones de euros destinada a reorientar el mercado hacia ficciones de mayor calidad, elaboradas por equipos humanos. Es, en el fondo, una confesión: el atajo tecnológico no reemplazó al oficio, y los capitales empiezan a volver a donde solían estar.

  • La plataforma Douyin publicó más de 430.000 microdramas en ocho meses, con un 90% generados con inteligencia artificial.
  • El costo de producción con IA ronda los 106 a 160 euros por minuto, contra unos 530 a 800 euros en producciones con actores reales.
  • Un equipo documentado por el portal The Paper lanzó once microdramas con IA en dos meses y acumuló ingresos totales de apenas 1,28 euros.
  • Varios creadores que habían apostado por el formato ya comenzaron a abandonarlo tras comprobar los resultados.
  • La inversión conjunta de las productoras chinas apunta a series de mayor calidad realizadas por equipos humanos.

Como columnista que sigue hace décadas el cruce entre cultura y tecnología, no me cabe duda de que la inteligencia artificial llegó para quedarse en las mesas de montaje. Pero este episodio chino deja una enseñanza que vale para nosotros también, cada vez que un formato se presenta como solución mágica: cuando la oferta crece mucho más rápido que la demanda, lo que se derrumba no es la idea, sino la rentabilidad de los que se subieron al caballo. Mi recomendación, si le interesa el tema, es seguir de cerca el desembarco de estos microdramas en español y portugués: cuando un negocio deja de pagar en su lugar de origen, suele buscar nuevas costas.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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