La novela que Stephen King decidió borrar del mundo para siempre
Hace casi medio siglo, un escritor muy joven publicó un libro perturbador bajo un nombre falso. Décadas después, el hallazgo de ejemplares en poder de jóvenes que habían matado a sus compañeros de colegio lo obligó a retirarlo y a cerrar para siempre la puerta a cualquier adaptación. Una decisión que todavía resuena en el debate sobre los límites de la ficción.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché el nombre de Richard Bachman. Era a fines de los años setenta, y yo apenas empezaba a entender que detrás de los libros que me sacaban del mundo real podía haber un misterio, un juego de espejos entre un autor y su público. Bachman era, nos decían, un escritor distinto a Stephen King: más crudo, más directo, casi un hermano menor y más salvaje del maestro del terror. Yo, que todavía estaba formándome como lector, me dejé llevar por esa confusión con fascinación. Años después supe que Bachman no existía como tal, que era apenas un disfraz de Stephen King, una suerte de seudónimo con el que el autor quiso probar si podía publicar algo sin el peso de su nombre. Y una de esas novelas escondidas detrás del antifaz, 'Rabia', terminó convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las decisiones editoriales más dolorosas y más lúcidas que yo haya conocido dentro del mundo del libro. Una decisión que, además, nos obliga a pensar de qué manera la literatura dialoga con la violencia, y hasta qué punto un escritor es responsable de lo que un lector hace con sus páginas.
Para entender por qué hoy 'Rabia' es una novela desaparecida a instancias de su propio autor, hay que retroceder hasta 1977. Por entonces Stephen King era un escritor todavía joven, que estaba dando sus primeros pasos en la universidad, y publicó esa historia bajo el seudónimo de Richard Bachman. El relato cuenta la vida de Charlie Decker, un estudiante expulsado de su instituto que, como respuesta al castigo, toma un arma de fuego de su casillero, mata a varias personas y mantiene a un grupo de compañeros como rehenes. La novela nunca fue un superventas, pero tampoco pasó desapercibida: tenía la marca de fábrica de King en la construcción del miedo, en la exploración de la psicología de un personaje al borde del colapso, y al mismo tiempo una violencia que, no me animo a decir que incomodaba, pero sí que interpelaba.
El día que el libro dejó de ser literatura y se volvió un expediente
Lo que cambió la relación del autor con su propia novela fue un dato que lo golpeó mucho más fuerte que cualquier crítica literaria: ejemplares de 'Rabia' aparecieron en poder de jóvenes que habían protagonistado tiroteos en escuelas de los Estados Unidos. El caso que terminó de convencerlo fue el de Michael Carneal, quien en 1997 mató a tres personas en su colegio y tenía consigo un ejemplar del libro. 'Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro', reconoció el propio King. Y fue esa constatación, esa coincidencia terrible, la que lo llevó a tomar una decisión que muy pocos autores de su talla se han animado a tomar: pedir que la obra dejara de circular.
“No quería que 'Rabia' fuera uno de esos aceleradores. Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más.”Stephen King
La prohibición que también alcanza a la pantalla
- El autor entiende que la mayoría de los lectores no actúa de forma violenta después de leer o ver material extremo.
- Sin embargo, reconoce que existe un subgrupo reducido de personas en las que ciertos contenidos pueden operar como catalizadores.
- Para King, autorizar una película o una serie habría significado contradecir la decisión de retirar el texto.
- En 2013, en su ensayo 'Guns', profundizó en su postura sobre el control de armas y volvió a explicar los motivos de la retirada de 'Rabia'.
- En ese texto reconoció que la Primera Enmienda de la Constitución le permitía legalmente mantener el libro en circulación, pero que su responsabilidad moral le imponía lo contrario.
Esa prohibición sobre cualquier adaptación, que King extendió a cine y televisión, no es un capricho ni una cláusula menor: es la consecuencia lógica de una decisión que nació en el terreno de lo ético antes que en el de lo comercial. Si el argumento para sacar al libro de las librerías era evitar que pudiera operar como 'acelerador' en la mente de lectores vulnerables, permitir que esa misma historia se convirtiera en una película o en una serie habría sido abrir otra vez, con otro formato, la puerta que él mismo había decidido cerrar. Y eso, en la cabeza de un escritor que se sabe influyente, era sencillamente incompatible con la responsabilidad que sentía haber descubierto a fuerza de noticias y de tragedias.
Un caso singular en la obra del maestro del terror
Lo que finalmente tenemos hoy es a 'Rabia' convertida en una rareza bibliográfica y, al mismo tiempo, en una pieza única dentro de la obra de Stephen King: un libro que el propio autor considera demasiado riesgoso para estar disponible, más allá de su valor como literatura. Para quienes crecimos leyendo al viejo Bachman sin saber que era King, esta historia tiene algo de paradoja y algo de lección. La paradoja es evidente: un escritor que ha hecho carrera gracias a explorar los rincones más oscuros de la imaginación decide que uno de sus libros, precisamente, no debe seguir caminando por el mundo. La lección, en cambio, es más profunda y más serena: hay veces en que el mejor servicio que un autor puede hacerle a sus lectores es, sencillamente, dejar de publicar.
Si a mí me preguntan, como lector y como alguien que durante años siguió de cerca cada movimiento del universo King, qué pienso de esta decisión, les confieso que la respeto profundamente. No la comparto del mismo modo en que no se comparte un duelo ajeno, pero la entiendo, y la entiendo además como una forma de honestidad poco frecuente en un mundo donde casi todo se mide en ventas y en adaptaciones. Por eso, antes de cerrar esta nota, me permito una recomendación personal: si algún dia cruzan un ejemplar de 'Rabia' en una librería de viejo, en una feria o en una caja de saldos, piensen dos veces antes de comprarlo. No porque sea un libro prohibido en sentido legal, sino porque forma parte de esa pequeña lista de obras que su propio autor decidió proteger del mundo, y eso, en sí mismo, ya dice mucho sobre el peso que puede llegar a tener una historia.
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