Mei y el gatitobús: el cortometraje escondido de Miyazaki que solo se ve en Mitaka
A casi un cuarto de siglo de su única proyección, la pieza breve que el realizador japonés concibió como secuela de Mi vecino Totoro sigue sin tener versión hogareña ni estreno comercial fuera del Museo Ghibli de Tokio.

A principios de los años ochenta, cuando todavía era una criatura y mi viejo me llevaba en autitos a ver dibujos animados al cine del barrio, los films del Ghibli eran apenas un rumor que llegaba en revistas de historietas importadas. Hoy, cuatro décadas después, sigue vigente una pregunta que me persigue cada vez que aparece un capítulo perdido del estudio: ¿cuántas joyitas siguen guardadas en un museo japonés, fuera del alcance de la mayoría de los mortales? Una de ellas se llama Mei y el gatitobús, y su historia es uno de los mayores caprichos creativos de Hayao Miyazaki.
El corto no es un remake ni una precuela, sino una continuación directa de Mi vecino Totoro, la película de 1988 que narra el traslado al campo de dos hermanas mientras la madre está internada. En 2002, Miyazaki retomó ese universo con apenas trece minutos de metraje, escritos y dirigidos por él mismo, y los entregó a una sola dirección: el Museo Ghibli de Mitaka, en las afueras de Tokio.
Una pieza pensada para un único escenario
Mei Kusakabe, la pequeña del film original, vuelve a ser la protagonista en una correría nocturna junto al gatitobús, hijo del conocido vehículo felino de aquella película. La voz de la niña estuvo a cargo de Chika Sakamoto, la misma actriz que la interpretó catorce años antes, y la banda sonora la compuso Joe Hisaishi, colaborador histórico del estudio. Todo el equipo creativo y técnico que rodeó al corto pertenece al círculo de confianza del maestro Miyazaki.
- Duración: 13 minutos de animación.
- Estreno: 2002, dentro del Museo Ghibli.
- Formato: pensado exclusivamente para la sala Saturn Theater del museo.
- Distribución internacional: exhibiciones puntuales en festivales fuera de Japón, sin repetición.
- Formato doméstico: nunca fue lanzado en DVD, Blu-ray, ni plataformas de streaming.
En la práctica, ver Mei y el gatitobús tal como fue concebido implica un viaje al museo de Mitaka, ya que el cortometraje nunca salió en ningún formato hogareño y las proyecciones internacionales han sido escasas y excepcionales. Por eso sigue siendo una de las obras más inaccesibles del catálogo Ghibli, conocido popularmente en casa como Totoro, el apodo familiar del personaje que adoptó el nombre del film original.
La decisión de Miyazaki de volver catorce años después al pueblo de las hermanas Kusakabe con un relato tan breve y de distribución tan restringida habla de un autor que, en la madurez, eligió cuidar el misterio antes que ampliar el negocio. El corto está hecho para una experiencia específica, sentada en una butaca del museo, sin cámaras de fotos permitidas, sin reventa, sin circuitos masivos. Es un gesto casi artesanal que se da en un mercado como el de la animación japonesa, dominado por el mercado global.
“Para ver Mei y el gatitobús en las condiciones para las que fue creado, hoy no existe otra vía oficial que viajar al Museo Ghibli.”Material de referencia sobre el cortometraje
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