Nódulo pulmonar: por qué los médicos suelen optar por sacarlo incluso cuando mide apenas unos milímetros
El papa León XIV será operado de una lesión de tres milímetros en el pulmón antes de su gira por América Latina. Neumólogos e infectólogos consultados explican cómo se evalúan estos hallazgos, qué porcentaje termina siendo benigno y en qué casos se decide intervenir.

Tengo frente a mí un caso que recorrió el mundo en cuestión de horas y que, sin embargo, puede explicarse mejor con una pregunta de sentido común: ¿por qué operar algo tan chico? La respuesta, me parece después de leer y conversar con especialistas, tiene menos que ver con el tamaño y más con una historia que arranca mucho antes del hallazgo. Cuando el papa León XIV confirmó que será intervenido quirúrgicamente de un nódulo pulmonar de tres milímetros detectado en controles de rutina, antes de su gira latinoamericana de noviembre, la noticia disparó una inquietud que muchos argentinos, sobre todo los que ya pasamos los cuarenta, solemos guardarnos para la próxima consulta: si es tan pequeño, ¿de verdad hace falta pasar por el quirófano?
La neumonóloga Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, lo dijo con una frase que me quedó dando vueltas: "Tres milímetros no es importante. Es por prevención". Esa es la clave que quiero compartir en esta nota. La decisión de operar una lesión así no responde a una urgencia ni a un tumor evidente, sino a un criterio médico que combina antecedentes, características de la imagen y, sobre todo, la necesidad de sacarse de encima una duda.
Qué es, en la práctica, un nódulo pulmonar
Un nódulo pulmonar es una formación redondeada u opacificada que aparece en el pulmón. Suele descubrirse de manera accidental, durante una radiografía o una tomografía computarizada pedidas por otro motivo, lo que vuelve al hallazgo todavía más desconcertante para el paciente. Y algo que vale la pena repetir: que aparezca un nódulo no equivale automáticamente a un diagnóstico de cáncer. Esa aclaración parece obvia, pero en la consulta todavía escucho a conocidos que se asustan apenas escuchan la palabra nódulo, como si fuera sinónimo de algo terminal.
El infectólogo Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud, aporta un dato que ayuda a poner las cosas en su lugar: más del 60 por ciento de los nódulos solitarios de pulmón terminan siendo benignos. Muchos corresponden a granulomas, pequeñas cicatrices que dejan procesos inflamatorios previos que en su momento pasaron inadvertidos. Otras veces se trata de procesos infecciosos activos, y en un porcentaje menor, de lesiones malignas. Por eso el análisis nunca se reduce a medir con regla: hay que mirar la imagen con lupa y, sobre todo, conocer la historia clínica del paciente.
Cómo se decide si un nódulo se opera, se biopsia o se controla
- Tamaño de la lesión: a menor tamaño, mayor la al seguimiento; las guías internacionales contemplan distintos criterios a partir de los ocho milímetros.
- Forma de los bordes: los bordes regulares suelen asociarse a lesiones benignas, mientras que los espiculados despiertan mayor sospecha.
- Densidad: la imagen puede ser sólida, subsólida o en vidrio esmerilado, y cada patrón orienta a un tipo de proceso diferente.
- Calcificaciones: su presencia y distribución ayudan a distinguir cicatrices viejas de lesiones activas.
- Antecedentes del paciente: haber fumado, haber tenido tuberculosis o enfermedades respiratorias previas cambia completamente la lectura del hallazgo.
- Comparación con estudios previos: si el nódulo ya estaba en tomografías de años atrás sin crecer, la balanza se inclina hacia una lesión benigna.
Cuando la imagen no alcanza para sacar conclusiones, los médicos disponen de herramientas adicionales: seguimiento por tomografía computarizada para ver cómo se comporta con el paso de los meses, una tomografía por emisión de positrones, popularmente conocida como PET, o una biopsia. Las llamadas guías Fleischner, que son la referencia internacional en este campo, marcan conductas distintas según el nódulo sea sólido, subsólido o en vidrio esmerilado, y según supere o no los ocho milímetros. García fue claro al respecto: "Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen".
La decisión de operar un nódulo de tres milímetros
Vuelvo al caso que motivó esta nota, porque ahí está la respuesta a la pregunta del principio. ¿Por qué operar algo de tres milímetros? Putruele lo resumió con una segunda frase que también me llevo puesta: "En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno". Es decir: el hecho de que la lesión sea diminuta juega a favor del paciente, pero la palabra final la tienen los médicos tratantes, que evalúan ubicación exacta, características radiológicas, tipo de tumor si resultara maligno y presencia o no de otros factores de riesgo. En el caso del Papa, los profesionales que lo atienden recomendaron la extirpación antes de la gira de noviembre, lo que sugiere que en ese contexto particular la prevención pesó más que la espera.
Quiero cerrar esta nota como empecé: volviendo a esa pregunta que muchos guardamos para la próxima consulta. Si usted, como yo, tiene más de cuarenta y se hace controles cada tanto, sepa que un hallazgo de este tipo no es, en la enorme mayoría de los casos, una sentencia. Es, más bien, un llamado de atención para conversar con el médico, revisar antecedentes y, si hace falta, actuar. La medicina trabaja con probabilidades, no con certezas, y un nódulo de pocos milímetros bien evaluado suele ser, como me lo recordaron Putruele y Garcés, una historia con final benigno. Por eso, antes que el miedo, lo que recomiendo es información y consulta a tiempo.
“En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)
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