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Pandanés quedó al borde del cierre total: la Justicia abrió un salvataje para tentar a acreedores y cooperativas antes de dictar la quiebra

La cadena de panaderías bajó la persiana de sus 25 locales, desvinculó a 150 empleados porWhatsApp y arrastra un pasivo cercano a los 1.200 millones de pesos; el Juzgado Comercial N.º 15 rechazó el pedido de quiebra y ordenó un registro de propuestas.

GS
Germán StefañukYerba mate y producción · · 4 min de lectura
Pandanés quedó al borde del cierre total: la Justicia abrió un salvataje para tentar a acreedores y cooperativas antes de dictar la quiebra

La cadena de panaderías Pandanés consumó en las últimas semanas el cierre de la totalidad de su red de sucursales en el área metropolitana de Buenos Aires, un desenlace que dejó sin empleo a 150 trabajadores y que, según la propia empresa, fue consecuencia de una caída del consumo superior al 50% de su volumen histórico y de un proceso de encarecimiento sostenido de los principales insumos y servicios.

Un concurso con plantas sobredimensionadas y pasivo creciente

La presentación concursal quedó radicada en el Juzgado Comercial N.º 15, donde la compañía expuso una cesación de pagos que se remontaría a octubre de 2025. El expediente detalla que la planta industrial de la firma, de 1.778 metros cuadrados, fue inaugurada en noviembre de 2022 cuando el negocio crecía y quedó dimensionada para abastecer hasta 50 locales propios, una capacidad que, tras los sucesivos cierres de sucursales, terminó ampliamente excedida respecto de la demanda efectiva.

De acuerdo con la documentación acompañada en el expediente, la empresa atribuyó el deterioro a un combo de factores: la retracción del consumo en sus puntos de venta, el incremento de los costos fijos como alquileres, energía y salarios actualizados por paritarias, y la suba internacional del precio de los granos que impactó de lleno en la harina, insumo crítico para la elaboración de panificados. La gerente de Pandanés, Lise Lundme Funch, sostuvo que esas variables provocaron, en sus palabras, un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos.

“provocaron un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos”Lise Lundme Funch, gerente de Pandanés

El pasivo declarado por la compañía en el marco del concurso preventivo se ubicaba en torno a los 1.200 millones de pesos, una cifra que da cuenta del tamaño del agujero financiero que la Justicia deberá administrar en las próximas semanas. La propia firma reconoció haber intentado, sin éxito, renegociar alquileres con locadores, cambiar proveedores y alcanzar acuerdos con el fisco para regularizar su situación tributaria, medidas que, según expuso, no alcanzaron para revertir el cuadro.

El salvataje ordonné por el juez Frick

El juez Pablo Frick rechazó el pedido de quiebra solicitado por la empresa y, en lugar de decretar la liquidación, ordenó la apertura de un registro por el plazo de cinco días hábiles para que acreedores, cooperativas de trabajo o cualquier otro interesado puedan inscribirse y presentar propuestas de acuerdo preventivo o, incluso, ofertas para la adquisición de las cuotas sociales. La decisión se apoyó en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, que prevé agotar la instancia de salvataje antes de avanzar hacia una declaración de quiebra cuando se verifican los presupuestos legales.

El cierre compulsivo de los locales dejó además una escena sindical y humana poco frecuente en el sector: los trabajadores fueron notificados de la desvinculación a través de mensajes de WhatsApp, aún no recibieron los telegramas de despido formales y, según relataron, no pueden retirar sus pertenencias de los establecimientos. La sindicatura que interviene en el concurso detectó, a su vez, que la empresa no habría acreditado el pago de aportes a la obra social, la ART y demás cargas sociales, un punto que podría sumar nuevos reclamos al ya complejo escenario concursal.

Qué puede pasar ahora y cuándo se define

Si en el plazo de cinco días no se presentan propuestas concretas de salvataje, el juzgado quedará habilitado para avanzar hacia la declaración de quiebra y la liquidación de los activos remanentes, entre ellos la planta industrial y eventuales marcas y derechos. Si, en cambio, aparecen oferentes –acreedores que busquen capitalizar la firma, una cooperativa de trabajadores interesada en sostener parte de los locales, o un inversor dispuesto a comprar las cuotas sociales– el expediente se encaminará hacia un acuerdo preventivo que podría mantener abiertos, al menos, un número menor de puntos de venta. La próxima audiencia clave en el expediente será la que determine si el registro arrojó interesados y, en función de ello, qué sendero toma la causa: salvataje, acuerdo o quiebra lisa y llana.

Mientras tanto, los 150 empleados despedidos esperan una definición que ordene el pago de las indemnizaciones y la entrega de los telegramas, en un conflicto que excede a Pandanés y se inscribe en una seguidilla de cierres y concursos que golpea al comercio minorista de alimentos en el área metropolitana, donde la presión combinada de caída de ventas y suba de costos viene reduciendo márgenes hasta tornar inviables a operadores que, hasta hace pocos años, formaban parte del paisaje cotidiano de los barrios.

GS
Germán StefañukYerba mate y producción

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