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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Reina Roja vuelve a la pantalla con más sombras que luces en su segunda entrega

La serie basada en los best sellers de Juan Gómez Jurado regresa a Prime Video el 2 de octubre con nuevos personajes, más acción nocturna y un vínculo central que se resiente

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Reina Roja vuelve a la pantalla con más sombras que luces en su segunda entrega

A mediados de los años noventa, cuando todavía faltaba más de una década para que los teléfonos inteligentes nos metieran a todos en el mismo bolsillo, en los cafés de Madrid se comentaba con asombro el fenómeno de cierta novela negra que parecía escrita a pura adrenalina. Eran otros tiempos para el género en español, y sin embargo aquella lectura se me quedó atada a la memoria como una manera de entender el suspenso sin traducciones. Algo de esa misma siento ahora, tantos años después, al reencontrarme con Antonia Scott y Jon Gutiérrez en la pantalla chica, porque la historia de las grandes series de detectives hispanohablantes suma un capítulo nuevo con esta segunda temporada de Reina Roja que llega a Prime Video el viernes 2 de octubre, disponible en doscientos cuarenta países y territorios, como una manera de recordarnos que las ficciones en castellano ya no necesitan pedir permiso para pisar fuerte en el mercado global.

Viejos conocidos y caras nuevas en el tablero

La dupla central, esa extraña sociedad entre una mente brillante y un hombre de acción que carga con sus propios fantasmas, vuelve a estar interpretada por Victoria Luengo como Antonia Scott y por Hovik Keuchkerian como Jon, y a ellos se suman ahora Javiera Sky, en el papel de Loba negra, además de Silvia Abascal y Adriana Torrebejano, tres incorporaciones que amplían el universo de la serie con figuras directamente conectadas al nuevo caso que pone en marcha la trama.

Abascal se pone en la piel de la comisaria Romero, una mujer que trabaja sobre la misma investigación que Antonia y Jon y que la propia actriz describe como alguien exigente y habituada a controlar las situaciones, de esas personas que necesitan sentir que el mundo gira a su alrededor y que deberán vérselas con el momento en que ese dominio empiece a quebrarse. Torrebejano, por su parte, encarna a la esposa de un mafioso ruso, una pareja que queda amenazada cuando unos sicarios reciben la orden de asesinarlos y que la obliga a escapar para conservar la vida, un recurso clásico del género que aquí vuelve a aparecer con su cuota de tensión y de peligro.

Una rival a la altura de Antonia

Porque a mí lo que más me interesa, y supongo que a buena parte de los seguidores de la serie, es saber cómo se las va a arreglar Antonia con alguien capaz de disputarle la ventaja intelectual que hasta ahora parecía tener sobre casi todos. Esa rival es Loba negra, interpretada por Sky, cuya aparición pone a la protagonista frente a una antagonista que no le regala nada, y la propia Luengo lo advierte: Antonia siente miedo ante esta nueva rival, un registro poco habitual en un personaje acostumbrado a mover las piezas desde la calma. Para componer a Loba negra, Sky contó con la preparación en armas y combate que ya había realizado antes de sumarse a la producción, un detalle que se nota cuando la cámara se acerca a sus movimientos y que refuerza esa sensación de peligro contenido que ella misma buscó trabajar.

A ese cuadro se suma, además, un cambio en el vínculo entre Antonia y Jon, y acá quiero detenerme un instante, porque creo que es lo que más emociones le va a arrancar al público maduro que sigue la serie. Koldo Serra, director de la producción, adelantó que el afecto entre ambos seguirá presente, aunque habrá conflictos y una decepción de una de las partes, una manera elegante de anticipar que la relación no sale indemne de esta segunda entrega. Luengo explicó que, después de una primera tanda dedicada sobre todo a presentar a los personajes y a instalar su relación, los nuevos episodios exploran otros aspectos de Antonia, incluida su adicción, un costado íntimo y doloroso que abre una puerta nueva para quien quiera entender a la protagonista más allá de su genialidad.

La acción se filma de noche y bajo cero

La apuesta por la acción, que en la primera temporada ya había dejado imágenes potentes, se intensificó y obligó a jornadas nocturnas y a rodar escenas en condiciones de frío extremo. Serra señaló que una secuencia de asedio estuvo entre los desafíos más exigentes del rodaje, mientras que Luengo mencionó las dificultades de trabajar con animales y con nieve, dos elementos que siempre complican la logística de cualquier producción. Sky, por su parte, destacó la contención que buscó para construir a su personaje, con la idea de no mostrar de entrada su peligrosidad, un trabajo de mesura que, dicen quienes la vieron trabajar, se percibe en cada plano.

A mí, lo confieso, me gusta llegar a estas series con la paciencia de quien sabe que cada temporada trae su propio clima, y esta segunda entrega de Reina Roja tiene la pinta de esos regresos que conviene hacer de a poco, sin apuro, dejándose llevar por la investigación central y por las grietas que se abren entre Antonia y Jon, porque son justamente esas grietas las que le dan espesor humano a una historia que, si solo se quedara en la acción, correría el riesgo de volverse un ejercicio de pirotecnia. Mi recomendación personal es simple: el 2 de octubre, con el café a medio servir y el sillón ya templado, dense el gusto de volver a mirar a Luengo y a Keuchkerian moverse por ese Madrid que también es un personaje más, y presten atención a las nuevas incorporaciones, porque ahí se decide buena parte del pulso de esta segunda temporada.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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