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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Se fue el Oveja: el percusionista que sostenía la cumbia santafesina desde el banco de la batería

Ricardo Stec murió a los 66 años y dejó una huella invisible pero decisiva en Los Palmeras y en al menos otras siete bandas del género. Un repaso por cuatro décadas de ritmo y de colectivo.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Se fue el Oveja: el percusionista que sostenía la cumbia santafesina desde el banco de la batería

Tengo una imagen guardada de fines de los ochenta, en algún baile de Santa Fe, cuando todavía se podía fumar adentro de los salones y los trajes de los músicos eran anchos como campanas: el baterista de Los Palmeras, al fondo del escenario, apenas iluminado, marcando el pulso sin buscar un centímetro de protagonismo. Era el Oveja. Años después supe que se llamaba Ricardo Stec, y esta semana me tocó despedirlo desde lejos, cuando confirmé que murió el 2 de septiembre a los 66 años, después de una vida partida entre el micrófono, el parche y el volante de un colectivo.

Porque el Oveja no fue un músico de grandes titulares ni de declaraciones ampulosas. Fue, más bien, uno de esos artesanos del ritmo que sostienen un género desde adentro, sin el foco del escenario, y que recién aparecen en las necrológicas cuando el cuerpo decide parar. Y acá quiero contar quién fue, qué tocó y por qué su nombre aparece en la historia grande de la cumbia santafesina, esa que conecta a Buenos Aires con Rosario, con el Litoral, con Paraguay y con las colonias que durante décadas poblaron los barrios del sur santafesino.

Una historia que nace con las colonias

Para entender la figura del Oveja hay que volver un par de décadas atrás, cuando la cumbia santafesina se estaba cocinando en los barrios. La llamada cumbia santafesina no es una rama menor del género: es un cruce muy particular de la cumbia villera que bajaba desde Buenos Aires, de la cumbia colombiana que llegaba por el Litoral y, sobre todo, de las colonias santafesinas que durante generaciones formaron a músicos de oído afinado y de fiesta asegurada. En ese caldo se crió el Oveja, y por eso su batería suena siempre a barrio, a asado de domingo, a baile de comisión barrial.

El paso por Los Palmeras: cinco discos que son una época

Su nombre quedó pegado, sobre todo, a Los Palmeras, el grupo que fundaron Rubén Cacho Deicas y Marcos Camino y que es casi un sinónimo del género. El Oveja tocó en la banda entre 1988 y 1992, un período clave: la banda estaba terminando de consolidar su sonido clásico y empezaba a saltar del circuito local al escenario nacional. En esos cuatro años dejó registrada su firma en cinco discos, un verdadero manual de época:

  • Loquito por ti (1988)
  • Sus amigos (1989)
  • Rumor de cumbia (1990)
  • Chiquita pero buena (1990)
  • Boquita azucarada (1991)

Cinco placas que todavía suenan en cualquier fiesta que se precie de cumbia santafesina. Cada una lleva, en el fondo del ritmo, la mano derecha del Oveja, esa que acomodaba el tempo cuando el cantante se estiraba una sílaba más de la cuenta.

Antes y después: la larga fila de conjuntos

Pero reducirlo al paso por Los Palmeras sería hacerle una injusticia, porque antes y después de esa etapa, el Oveja estuvo sentado detrás de las tumbadoras en una lista larga de conjuntos que vale la pena repasar, porque cada uno le dio una lección distinta: Yuli y Los Girasoles, Los Crisoles, Los Libres, Los Lamas, Los Súper de Santa Fe, RMG y Los del Bohío. Con este último dejó grabado el disco Los preferidos del ritmo caliente, un título que parece pensado para él. Esa cadena de bandas no es un dato menor: significa que durante cuatro décadas el Oveja nunca dejó de tocar, nunca se corrió del género, y siempre estuvo dispuesto a pasar de un proyecto a otro cuando la música lo llamaba. En tiempos donde un músico se queja de tocar un fin de semana, el Oveja llevaba encima, encima del bombo, toda una vida de escenarios.

Los mensajes de despedida

Los Palmeras lo despidieron en sus redes con un texto breve y sentido: "Hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros. Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses querido amigo Ricardo Oveja Stec. Te saludan hoy y siempre tus amigos Los Palmeras." Desde Los del Bohío, el mensaje fue igual de cálido y, si se quiere, más callejero: "Hoy se va un pedazo de aquella historia. Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo." Dos mensajes que dibujan al mismo hombre: un tipo querido, un músico respetado, un compañero de ruta al que nadie le discute el lugar.

Lo que más me llama la atención, y por eso quiero subrayarlo en esta nota, es que el Oveja mantuvo dos vidas paralelas sin que ninguna le pesara más que la otra: la del escenario y la del volante. Fue muchos años chofer de colectivos, una de esas tareas que obligan a madrugar, a tratar con pasajeros de todos los humores y a sostener la responsabilidad con las dos manos firmes en un volante, igual que en una batería. Dos vidas que no se contradicen, sino que se completan: la del músico que sostenía el ritmo y la del trabajador que sostenía a su familia. Eso, para mí, también lo pinta de cuerpo entero.

Una recomendación, mientras suena

Mi recomendación personal, y la hago como oyente de toda la vida de la cumbia santafesina, es que esta semana pongan en el equipo de música los cinco discos de Los Palmeras en los que tocó el Oveja y se detengan un momento a escuchar la batería: fíjense cómo marca los tiempos, cómo se acomoda a la voz de Deicas, cómo deja respirar al bajo de Camino. No es una batería para lucirse, es una batería para que la canción camine. Y eso, en un género como la cumbia, es lo más difícil que se puede hacer. Después, si les queda el cuerpo, busquen Los preferidos del ritmo caliente con Los del Bohío y terminen la noche como si fuera un baile de colonia en cualquier pueblo del sur santafesino. Es, creo, la mejor forma de despedir al Oveja: con el volumen alto, con la familia cerca y con la certeza de que, mientras suene un repique de cumbia, va a seguir estando del otro lado del parche.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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