Tuli Acosta rompe el silencio: la mediática que se animó a ponerles un freno legal a los rumores de redes
La cantante cordobesa habló por primera vez en extenso sobre la versión que la señaló como tercera en discordia en una separación que le toca de cerca. Relató cómo el rumor se construyó de manera organizada, cómo intentó preservar su amistad con Luck Ra y por qué decidió llevar a dos creadores de contenido a una instancia de mediación el próximo 16 de septiembre.

A mediados de los años noventa, cuando el pueblo serrano de Río Ceballos todavía se conocía más por sus vacaciones familiares que por las cámaras, las familias cordobesas aprendían a convivir con una regla no escrita: lo que pasaba en la casa quedaba en la casa. Treinta años después, esa misma comarca se volvió el escenario de un fenómeno inverso, porque cualquier historia personal puede cruzar las sierras, trepar por los algoritmos y caer del otro lado del país convertida en una versión que nadie pidió pero que todos repiten. Algo de eso le pasó a Tuli Acosta, la cantante que esta semana decidió poner la cara, la voz y los papeles en la mesa para contar, por primera vez en extenso, lo que vivió cuando su nombre se instaló en el centro de una separación que no era la suya.
"Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una 'tercera en discordia' con uno de mis mejores amigos", dijo Acosta al describir el momento en que las redes empezaron a mencionarla como parte del final de un vínculo entre dos artistas con los que mantiene una relación cercana. La frase, pronunciada en una entrevista reciente, marca un punto de inflexión para alguien que hasta acá había manejado los rumores con el bajo perfil al que acostumbra el circuito del cuarteto y la música popular.
Un rumor construido, no espontáneo
La cordobesa no se limita a describir el impacto: aporta una lectura de cómo se fabricó. Según su relato, una vez que su nombre quedó instalado en el debate público, distintas cuentas y perfiles empezaron a agregar supuestos datos para darle volumen a la versión. "No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor", sostuvo. Y agregó una comparación que pinta el fenómeno: "Se expandió como un virus". La idea no es decorativa: Acosta está describiendo un mecanismo de amplificación que, dice, no se detiene ni siquiera cuando los protagonistas aclaran la situación.
“Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso.”Tuli Acosta
El detalle no es menor. Acosta remaraca que las desmentidas públicas de los directamente involucrados no funcionaron como cortocircuito del rumor. Y ahí aparece el segundo punto clave de su testimonio: cómo se intentó sostener la amistad con uno de los artistas apuntados, Luck Ra, sin que cada gesto terminara convertido en combustible de las versiones.
La amistad con Luck Ra, cuidada a distancia
"Tuli" y el cantante cordobés comparten un vínculo de larga data. Durante el período más caliente del escándalo, según contó ella, se comunicaban de manera privada y los consejos que se daban intentaban, precisamente, sacar a la propia Acosta del medio. "Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa", explicó. La estrategia incluyó, incluso, limitar los encuentros públicos para evitar que una foto juntos en un boliche, en un bar o en cualquier escenario se transformara en una nueva prueba del rumor. Es el costo íntimo de la exposición: dos amigos que tienen que planificar cuándo verse para que la imagen no sea leída en clave de novela.
El impacto, de todas formas, no se quedó en la pantalla. La cantante contó que empezó a sentirse observada en situaciones cotidianas —una salida, un café, un viaje— y que el escándalo terminó salpicando a su familia en Río Ceballos. "Realmente te ponen entre la espada y la pared con simplemente una expansión de una mentira en redes", resumió. Viajó una semana a su pueblo para acompañar a los suyos y, dice, hasta ese gesto fue reinterpretado por algunos como un intento de huida o, peor, como una señal de que algo había para esconder.
La decisión de ir a la Justicia
Lo más concreto del testimonio es el paso legal. Acosta confirmó que inició acciones contra dos creadores de contenido y que el 16 de septiembre tiene una audiencia de mediación. En un ecosistema de redes donde las acusaciones circulan sin firma y las rectificaciones, cuando aparecen, tardan una eternidad en alcanzar el mismo alcance que la mentira original, la movida tiene un valor simbólico: poner nombre, apellido y expediente a lo que muchas veces queda en el aire. "¿Cómo lo limpio? cuando la gente ya cree que es así", se preguntó la cantante, dejando ver la frustración que motorizó la decisión de no seguir esperando.
- Un rumor que, según la cantante, no fue espontáneo sino construido para dañar su imagen.
- Una amplificación en redes que, a su criterio, funcionó como un virus y no se detuvo con las desmentidas de los protagonistas.
- El intento de preservar la amistad con Luck Ra, incluso al costo de limitar los encuentros públicos.
- El impacto en su entorno familiar en Río Ceballos, que la obligó a viajar y a sentirse observada en la vida cotidiana.
- La decisión de llevar a dos creadores de contenido a una mediación el 16 de septiembre como primer paso de un camino legal.
Acosta sabe que la mediación no borra lo ya instalado en la memoria colectiva de las redes, pero también sabe que el silencio ya fue probado y no alcanzó. En la lógica del espectáculo argentino, donde los cantantes de cuarteto suelen ser medidos más por su capacidad de bancar la escena que por sus hits, la decisión de ir a la Justicia tiene algo de declaración de principios. Después de años de mirar estas controversias desde la vereda de enfrente, esta vez le tocó ser la protagonista. Y eligió, en lugar de hacerse a un lado, poner el cuerpo y el expediente.
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