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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un paso contra el herpes que se hace resistente: la FDA aprobó un antiviral oral pensado para los casos más difíciles

El pritelivir, que se venderá como HOVILPRI, es el primer medicamento por vía oral en casi treinta años con un mecanismo distinto para enfrentar al virus del herpes simple. Fue autorizado para adultos inmunocomprometidos cuyas lesiones no ceden ante los tratamientos habituales.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
Un paso contra el herpes que se hace resistente: la FDA aprobó un antiviral oral pensado para los casos más difíciles

Me toca contarles una noticia que llega desde Estados Unidos y que, aunque no ocupa las primeras planas de los grandes medios, tiene un impacto enorme para un grupo de pacientes muy concreto: quienes conviven con un herpes simple que se volvió resistente a todo lo que tenemos en el mercado. El nueve de octubre, la Administración de Alimentos y Medicamentos, más conocida por su sigla FDA, aprobó el pritelivir, un antiviral oral que se comercializará con el nombre de HOVILPRI. Es la primera molécula nueva para tratar el HSV por vía oral en casi treinta años, y lo más interesante es que no es apenas una variante de lo ya conocido: ataca al virus por donde ningún otro lo hace.

Para entender por qué este movimiento genera expectativa hay que mirar a las personas que lo estaban esperando. Pienso en alguien que recibió un trasplante de médula hace un par de años y que, desde entonces, arrastra lesiones en los labios o en la zona genital que no terminan de cerrarse jamás. Pienso en un paciente con VIH avanzado, en alguien que está transitando una quimioterapia, en una persona mayor con las defensas caídas por una enfermedad autoinmune. Para la enorme mayoría de la población el herpes simple es una molestia llevadera, unos granitos que pican, un recuerdo incómodo cada tanto. Pero cuando el sistema inmune no funciona bien, ese mismo virus puede volverse crónico, ulcerarse, doler de verdad y dejar de responder a las pastillas que se usan desde hace décadas: el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir. Ahí, hasta ahora, la salida era internarse para recibir foscarnet o cidofovir por vía intravenosa, dos drogas más viejas, con más toxicidad y menos cómodas. El pritelivir viene a ocupar ese hueco.

Una puerta que los otros antivirales no podían abrir

Lo que diferencia al pritelivir no es un detalle menor sino el corazón del asunto. Los antivirales clásicos necesitan que una enzima propia del virus los active para después bloquear su maquinaria. Cuando esa enzima muta, el virus se vuelve resistente y el tratamiento pierde efecto. El pritelivir, en cambio, va directo contra la helicasa-primasa, un conjunto de proteínas que el HSV necesita para copiar su material genético. Como ese blanco es otro, conserva su utilidad incluso contra las cepas que ya no responden al aciclovir ni a sus derivados.

La FDA no se la dio de manera discreta: le otorgó al mismo tiempo las tres designaciones que reserva para los medicamentos que apuntan a necesidades serias sin respuesta adecuada. La Breakthrough Therapy, la Fast Track y la Priority Review llegaron juntas, algo que, según los papeles presentados por la empresa desarrolladora, nunca había pasado con un fármaco contra el herpes simple. Es una manera de decir, en la práctica, que la agencia reguladora entendió la urgencia.

Qué mostró el estudio que avaló la aprobación

  • Participaron 101 adultos inmunocomprometidos con infecciones por HSV resistentes o que no respondían a los tratamientos disponibles.
  • El 62,7 por ciento de quienes recibieron pritelivir alcanzó la cicatrización completa de las lesiones mucocutáneas en 28 días.
  • En el grupo que siguió con las alternativas vigentes, la cifra fue del 34 por ciento, casi la mitad.
  • El fármaco fue desarrollado originalmente por AiCuris, una farmacéutica alemana especializada en enfermedades infecciosas.

Como periodista me importa destacar algo que suele quedar escondido en los partes de prensa: detrás de cada porcentaje hay caras, hay tratamientos que se estiran durante meses, hay curaciones que no llegan, hay gente cansada de ir de consultorio en consultorio. Cada ensayo clínico de este tipo es, antes que nada, la promesa concreta de que a alguien le va a ir mejor. Por eso celebro que un laboratorio se haya empecinado en buscar un mecanismo distinto en lugar de conformarse con versiones mejoradas de lo mismo. Por eso, también, lo cuento con la convicción de que las noticias médicas, cuando están bien contadas, dejan de ser áridas y vuelven a ser humanas. Y este, me parece, es uno de esos casos.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida

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