Wanda Nara se subió al escenario del Tango Porteño y volvió a casa con un Martín Fierro de la Música: “Uno más para mi colección”
La conductora y referente mediático sumó un reconocimiento en la categoría Canción Viral por “Bad Bitch”, el tema con el que debutó como cantante en 2023 y que ya supera los cinco millones de reproducciones en YouTube. La primera edición de los premios que entrega APTRA se celebró en el teatro ubicado frente al Obelisco porteño.

Tengo que confesar algo antes de entrar en tema: la primera vez que escuché nombrar el teatro Tango Porteño, a fines de los años noventa, era apenas un crío que acompañaba a un familiar a shows de tango cerca del Obelisco. Aquella vieja sala, con sus luces amarillas y sus butacas de felpa roja, fue durante décadas un templo del tango y la música popular porteña, y verlo reconvertido en escenario de una entrega de premios habla de cómo se transformó el centro de Buenos Aires y, sobre todo, de cómo cambió la industria del entretenimiento argentino. Por eso, cuando supe que allí se realizó la primera edición de los Martín Fierro de la Música, la ceremonia organizada por APTRA para distinguir lo mejor del año en ese terreno, sentí que se cerraba un círculo simbólico: del tango tradicional al reconocimiento de un tema pop que mueve reproducciones en la pantalla de un teléfono. Y en esa misma sala, el miércoles 14 de octubre, una de las protagonistas de la noche terminó siendo la Wandu, como le decimos en la redacción desde hace años, cuando todavía soñaba con conducir magazines vespertinos y no con subirse a un escenario a recibir una estatuilla por cantar.
Lo que ocurrió esa velada fue, en los hechos, la consagración de un debut que muchos miraron con curiosidad y otros con cierto descreimiento. Wanda Nara se llevó el Martín Fierro al Mejor Tema Viral por “Bad Bitch”, la canción con la que incursionó en la música en noviembre de 2023 y que en estos casi tres años acumuló más de cinco millones de reproducciones en la plataforma de videos. El premio lo anunció la periodista Edith Hermida, y la conductora lo recibió de manos de Susana Roccasalvo, dos caras conocidas del mundo del espectáculo argentino que le dieron a la entrega un tono familiar y cercano, muy lejos del glamour distante de otras ceremonias internacionales.
Un agradecimiento con humor y una dedicatoria a las mujeres
Al subir al escenario, la Wandu desplegó ese tono que la caracteriza, una mezcla de ironía y cercanía que ya es marca registrada. “Hago tantas cosas que me había olvidado de que en un momento canté”, lanzó, y la frase funcionó como una suerte de declaración de principios: sabe que su imagen transita varios territorios, hablaba de varios rubros, y el premio, en lugar de solemnizarla, la autoriza a seguir jugando. Detrás de esa humorada, sin embargo, hubo lugar para el reconocimiento: agradeció a colegas del ambiente de la música que le escribieron cuando lanzó el tema, y mencionó expresamente a Lali Espósito, Cazzu, Tini Stoessel, María Becerra y La Joaqui, una lista de nombres que, en sí misma, describe el presente de la música popular argentina hecha por mujeres jóvenes.
“Fue una canción hecha para que las mujeres se animen a ser un poco más bad bitch.”Wanda Nara, al recibir el Martín Fierro de la Música
Esa frase, que podría sonar liviana en otro contexto, fue leída por ella misma como una intención concreta: la de correr el eje del insulto y convertirlo en una consigna de empoderamiento, un gesto que, en un año en el que tantas artistas mujeres llenan estadios y festivales, no es menor. Antes de bajar del escenario, la ganadora cerró su discurso con una frase escueta, casi telegráfica, que resume esa lógica de acumulación de trofeos que ella misma cultiva: “Gracias APTRA, gracias Luis, gracias a todos. Uno más para mi colección”. La Wandu sabe que cada estatuilla suma a un currículum que se alimenta de televisión, negocios y, ahora también, de la música.
Una estética muy pensada para la noche
- Body negro de escote pronunciado y mangas largas.
- Jeans de tiro bajo con aberturas laterales.
- Cadenas plateadas y aplicaciones brillantes.
- Botas blancas como contraste.
- Anteojos de marco ovalado oscuro, su accesorio clásico.
El vestuario elegido para la gala, un body negro combinado con jeans de tiro bajo, cadenas plateadas y botas blancas, dialogó directamente con la identidad del tema premiado: el brillo, la actitud y la incomodidad glamorosa de quien se planta frente a una cámara o un escenario sabiendo que será observada con lupa. Cada detalle parecía pensado para que la imagen contara la misma historia que la canción, la de una mujer que decide vestirse como quiere y mostrarse como es, sin pedir permiso.
Mirado en perspectiva, lo que pasó en el Tango Porteño aquella noche me dejó una reflexión que quiero compartir con quien llegue hasta acá: a veces uno entiende los cambios de una época no en los grandes titulares de la política o la economía, sino en estos gestos chicos que parecen superficiales y terminan siendo significativos. Que APTRA, la misma entidad que entrega los Martín Fierro de la televisión desde hace décadas, haya sumado una categoría pensada en lo viral, en la canción que estalla en una plataforma antes que en una radio, habla de un desplazamiento cultural profundo, y que haya premiado a alguien como Wanda Nara, que llegó a la música casi de casualidad, muestra que las fronteras entre famosos de la pantalla y artistas musicales se desvanecieron para siempre. Por eso, si me preguntan a mí qué recomiendo para entender este tiempo, les diría dos cosas: vuelvan a escuchar “Bad Bitch” con la lupa puesta en la letra, y miren la foto de la Wandu saliendo del teatro esa noche. Las dos cosas cuentan la misma historia, la de una Argentina que se mira en el celular, se ríe de sí misma y, de tanto en tanto, se da un premio a sí misma.
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