Confirmaron que la dieta DASH es segura para hipertensos que ya toman remedios y eso destrabaría una prescripción pendiente
Una investigación presentada en las sesiones científicas de hipertensión de la American Heart Association mostró que el plan alimentario no elevó el potasio en sangre a niveles peligrosos en pacientes medicados. Abre la puerta a un uso más amplio, aunque los autores piden cautela.

Me la imagino a Marian Budu revisando una vez más los números del potasio en sangre, esa variable que durante años funcionó como un muro invisible entre los médicos y la prescripción de la dieta DASH en pacientes hipertensos que ya toman remedios. La investigadora del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston coordina un equipo que acaba de presentar resultados que, de confirmarse en una revisión por pares, cambiarían una práctica clínica muy instalada: la de evitar este plan alimentario en personas medicadas por miedo a que el potasio se les fuera de rango.
Por qué el potasio era el gran obstáculo
La dieta DASH lleva décadas en el podio de las recomendaciones para bajar la presión arterial. Combina frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, y limita las carnes rojas, la sal y los azúcares añadidos. El problema es que varios fármacos antihipertensivos dificultan la eliminación renal del potasio, y este plan es naturalmente rico en ese mineral. Cuando el potasio se acumula en sangre, lo que los médicos llaman hiperpotasemia, el corazón puede alterarse de manera grave. Las personas con enfermedad renal crónica son las más expuestas porque sus riñones depuran peor el exceso, y a eso se suma que ciertos medicamentos para la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la diabetes tipo 2 también favorecen la retención.
- El plan alimentario es rico en potasio de forma natural.
- Varios antihipertensivos reducen la eliminación renal de ese mineral.
- La hiperpotasemia puede causar alteraciones graves del ritmo cardíaco.
- Los pacientes con enfermedad renal crónica son los más vulnerables.
- Por eso muchos profesionales evitaban indicar DASH en casos medicados.
La nueva investigación, basada en los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, evaluó a adultos con diagnóstico de hipertensión y distintos grados de función renal, con y sin tratamiento farmacológico. Los investigadores midieron cómo se comportaba el potasio en quienes adoptaron la dieta mientras tomaban diferentes clases de antihipertensivos y, según relataron en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association, no encontraron incrementos que alcanzaran rangos de riesgo. Lo que despeja, al menos en este conjunto de pacientes, una duda clínica que durante años funcionó como cortapisas.
“La dieta DASH tiene eficacia demostrada para mejorar la presión arterial. Sin embargo, los niveles peligrosos de potasio pueden aparecer en quienes combinan antihipertensivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno, por lo que el monitoreo clínico sigue siendo necesario.”Marian Budu, coordinadora de investigación clínica en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston
Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania, recordó que el ensayo original GoFresh ya había mostrado mejoras en la presión arterial con este plan. Este estudio de seguimiento confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes que tomaban medicamentos capaces de elevarlo, indicó. Los autores, eso sí, fueron claros en un punto: los resultados tienen alcance limitado y todavía no fueron revisados por pares, un paso obligado antes de que la evidencia se traduzca en cambios firmes de protocolo.
Lo que me queda dando vueltas, mientras escribo esta columna, es la cantidad de veces que un paciente hipertenso y medicado habrá escuchado de su médico de cabecera que DASH no era para él. Quizá porque tenía un diurético que retiene potasio, quizá porque su función renal no era la ideal, quizá por una combinación de ambas. La sospecha clínica era razonable, pero ahora empieza a quedar en evidencia que, bien monitoreado, el plan podría indicarse en más personas de las que se pensaba. No es una invitación a comer bananas sin control, ni mucho menos: es una puerta que se abre con cuidado y con análisis de sangre de por medio. Yo, si fuera una de esas personas, le pediría a mi médico que evalúe mi función renal y revise qué medicamentos tomo antes de cambiar un plato de comida. La diferencia, como tantas veces en salud, está en hacerse los chequeos a tiempo.
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