El sueldo creció contra la inflación, pero la vivienda y los servicios se llevaron la diferencia
Salarios privados registrados acumulan una mejora real del 9% desde enero de 2024 y una caída del 3,6% al sumar diciembre de 2023. Los precios regulados subieron hasta cinco veces por encima del índice general.

El real brasileño cotiza en torno de los 180 pesos en las casas de cambio del puente y el guaraní ronda los 13 pesos en la cabecera argentina, en una jornada en la que el salario privado registrado vuelve a quedar bajo la lupa. Pagar la vivienda, los servicios y el transporte puede llevarse una parte mayor del sueldo incluso cuando el ingreso acompaña la inflación promedio. Los números así lo confirman: en la comparación que toma enero de 2024 como punto de partida, los precios acumulan un aumento del 234,7%, mientras que el rubro vivienda, agua, electricidad y gas trepa cerca del 530%. El transporte, del otro lado del mostrador, registra un incremento del 274%, también por encima del índice general.
Dos mediciones, dos lecturas
Esa diferencia ayuda a entender por qué una mejora salarial medida contra el índice general no se traduce necesariamente en más dinero disponible. Entre los trabajadores privados registrados, la variación del salario real cambia de signo según el punto de partida: hay una mejora del 9% cuando se excluye diciembre de 2023 y una pérdida del 3,6% cuando se lo incorpora. Los porcentajes corresponden a un cálculo cuyo mes final no está especificado, por lo que no permiten describir por sí solos la situación salarial actual.
La diferencia entre ambas mediciones responde al salto de precios de diciembre de 2023, cuando la inflación mensual llegó al 25,5%. Al incluir ese mes, el incremento acumulado de precios ronda el 320% y el poder de compra queda en rojo.
El resto de los asalariados, en peor o mejor
Los empleados públicos presentan pérdidas de poder adquisitivo en los dos escenarios, con caídas reales de entre el 0,7% y el 16,5%. Para los asalariados informales, los datos del INDEC muestran mejoras reales de entre el 85% y el 115%. Ese grupo, que representa más del 44% de los asalariados, partía de ingresos muy deteriorados: los porcentajes expresan una recuperación desde niveles bajos, no una comparación frente al mismo punto de partida.
- RIPTE: remuneraciones brutas de empleados formales con más de 13 meses de antigüedad; excluye a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados.
- Índice de Salarios del INDEC: distingue entre empleo privado registrado, público e informal.
- SIPA: registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado, una dimensión que queda fuera de la comparación salarial.
También importa qué trabajadores abarca cada indicador. El RIPTE mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de 13 meses de antigüedad y excluye a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados. El Índice de Salarios del INDEC distingue entre empleo privado registrado, público e informal.
Lo que falta en la foto
La evolución del sueldo tampoco describe por completo la situación laboral. El SIPA registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado, una dimensión que queda fuera de la comparación salarial y que pesa en cualquier balance sobre el ingreso de los hogares.
En la práctica, del otro lado del puente la conversación de los comercios muestra esa brecha: "El cliente entra, pregunta el precio y se va", resume Griselda Cabrera, dueña de una mercería del centro de Foz de Iguazú, al comparar lo que se compra hoy con lo que se compraba hace dos años con el mismo salario. La mejora del 9% en los registrados convive con boletas de luz y gas que quintuplicaron su valor desde enero de 2024.
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