Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

Portada — Turismo —

Jamaica, más allá del resort: una isla que invita al argentino a salir, caminar y probar

Con más de 150 actividades, playas sin sargazo y vuelos directos desde seis ciudades argentinas, el destino caribeño se posiciona como el favorito del turismo latinoamericano que llega desde Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, Tucumán y Rosario.

KS
Karina SzewczukTurismo · · 5 min de lectura
Jamaica, más allá del resort: una isla que invita al argentino a salir, caminar y probar

Te lo resumo de arranque, porque a mí me gusta ir al grano cuando estoy pensando unas vacaciones: Jamaica recibió en los últimos años a miles de turistas argentinos y hoy somos el principal mercado emisor de toda Latinoamérica hacia la isla. No es un dato menor, y me parece un buen punto de partida para contarles por qué este destino está ganando tantos adeptos entre los cuarenta y tantos, los cincuenta y los sesenta, ese viajero que ya pasó la etapa del puro sol y playa y ahora quiere algo más. La confirmación llegó de la mano de Luciana Alonso, gerente de ventas para la región de la Oficina de Turismo de Jamaica, que lo dijo sin vueltas: al argentino le gusta conocer, salir, caminar, hacer compras, sentarse en un bar y tomarse un trago en una linda playa. Y Jamaica, según sus propias palabras, es mucho más que solamente sol y playa.

Una postal que se huele, se toca y se escucha

Lo primero que quiero compartirles es algo que a mí siempre me pasa cuando pienso en el Caribe: esa imagen mental de playas soñadas. Pero Jamaica tiene algo particular, un detalle sensorial que la distingue: muchas de sus costas están libres de sargazo, esa alga que tantas veces arruinó vacaciones en otras islas del Caribe. Playas como las de Negril, en el oeste, ofrecen aguas calmas, sin oleaje fuerte, en tonos que van del turquesa al verde agua, y un fondo marino tan cuidado que permite hacer esnórquel casi desde la orilla. Eso las vuelve espacios seguros para ir en familia, con chicos, o simplemente para dejarse flotar un rato largo, mirando el cielo, sin nada más para hacer. Esa quietud, créanme, es un tesoro.

  • Tirolesa, rappel y rafting en ríos de agua cristalina, concentrados sobre todo en la zona de Ocho Ríos.
  • Ecoturismo y parques de aventura con caminatas por selvas y ríos.
  • Recorridos gastronómicos con degustación de chocolates artesanales y especialidades locales con especias.
  • Visitas a destilerías de ron tradicional, donde se puede conocer el proceso de la mano de los propios productores.
  • Senderismo y ciclismo por las Blue Mountains, la cordillera del este de la isla que es cuna del café jamaiquino, uno de los más reconocidos del mundo.
  • Buceo y esnórquel en arrecifes protegidos con templada todo el año.
  • Circuitos de running y ciclismo vinculados a la tradición atlética de la isla, con escenarios de película.

La oferta supera las 150 excursiones y experiencias de turismo activo, y ese número no lo digo yo: lo maneja el propio destino, y está pensado para un viajero que, como nosotros, quiere volver de las vacaciones con algo más que un bronceado. Para los que prefieren el ritmo tranquilo, los paseos gastronómicos son una joyita: probar un chocolate artesanal mientras el guía te cuenta la historia del cacao en la isla, o visitar una destilería de ron y entender por qué Jamaica es la cuna de los rones añejos, es de esas cosas que se recuerdan mucho después.

Cultura, historia y un café con vistas infinitas

“Al argentino le gusta conocer un poco del destino también, le gusta salir, caminar, hacer compras, sentarse en un bar, tomarse un trago en una linda playa. Y Jamaica es mucho más que solamente sol y playa.”Luciana Alonso, gerente de ventas para la región de la Oficina de Turismo de Jamaica

La dimensión cultural de la isla es de esas que te sorprenden, aunque vayas con pocas expectativas. En Kingston funciona el museo dedicado a la vida y obra de Bob Marley, una visita que, les confieso, me emociona cada vez que la recomiendo: no es un recorrido solemne, es casi una conversación con la historia musical jamaiquina, que es parte de la historia cultural del mundo entero. Y hay un dato que a mí, como lectora de novelas de espías, me resulta irresistible: en Ocho Ríos se puede visitar GoldenEye, la residencia histórica donde Ian Fleming escribió las novelas de James Bond. El lugar se conserva prácticamente como estaba en los años cincuenta, con su escritorio mirando al Caribe, y se puede recorrer con guías que conocen cada anécdota del escritor. Para los amantes del café, las Blue Mountains son una parada obligada: allí se cultiva el café jamaiquino Blue Mountain, uno de los más caros y prestigiosos del planeta, y los circuitos de senderismo y ciclismo atraviesan plantaciones con vistas que cortan la respiración. A mí, que soy de las que se obsesiona con el aroma del café recién molido, les digo: vale la pena cada minuto de la subida.

Cómo llegar: vuelos directos desde seis ciudades argentinas

La conectividad aérea es, para mí, una de las grandes noticias de los últimos tiempos. Copa Airlines opera frecuencias semanales hacia los aeropuertos de Montego Bay, en el norte, y Kingston, la capital, con conexión en Ciudad de Panamá. Lo que más me entusiasma es que el servicio está disponible desde Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta, Tucumán y Rosario, lo que significa que ya no hace falta viajar exclusivamente desde la capital federal. La hotelería, mientras tanto, cubre un rango amplísimo: hay complejos de lujo con todas las comodidades, propuestas exclusivamente para adultos que buscan tranquilidad absoluta y paquetes pensados para familias con chicos, con opciones para distintos presupuestos.

Antes de cerrar, quiero dejarles un consejo práctico, porque soy de las que cree que un buen viaje se arma con información: si van por primera vez, reserven al menos una excursión guiada por las Blue Mountains con un local, porque la diferencia entre hacerlo por su cuenta y hacerlo acompañado se nota en la calidad del café que van a probar, en las historias que les van a contar y en las vistas que, créanme, son de esas que uno se lleva en el celular para siempre. Y si el tiempo les alcanza, no se pierdan una tarde entera en una playa de Negril: el atardecer allí dura casi una hora y es, sin exagerar, una de las cosas más lindas que me tocó mirar en mi vida. Nos vemos en la próxima nota, y si Jamaica les tienta, ya saben: tienen seis ciudades para empezar a soñar con la valija.

KS
Karina SzewczukTurismo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo