Platense se quedó en la puerta: ganó, hizo el gol que faltaba y la Libertadores se le escapó por un centímetro
El Calamar se comió al Flu en el primer tiempo, lo tuvo contra las cuerdas y terminó afuera de la Libertadores por un global de 3-2. La historia de una noche que empezó con ilusión y terminó con la peor de las sensaciones.

Se acomodó en la tribuna, se sirvió un café cortado y se preparó para sufrir. Eso hacía uno mientras veía a Platense jugarse la vida en Vicente López, en una noche que se sentía pesada como la humedad de un martes de agosto en el conurbano. Y la tenía puesto el termómetro, ojo: no era un día más, era una final disfrazada de partido de cuartos de final.
Porque el conjunto de Martín Palermo llegó al entretiempo con el alma en el bolsillo y dos goles en el arco de enfrente. Mainero, a los 29, y Sepúlveda, sobre el cierre del primer tiempo, habían borrado de un plumazo la ventaja que Fluminense traía desde Brasil. La serie estaba 2 a 2 en el global y al Calamar le bastaba con meter uno más para forzar los penales.
El gol que cambió todo
Pero a los 11 del complemento apareció la cabeza de Agustín Canobbio para recordarle a Platense lo que duele este deporte. Un cabezazo dentro del área, el descuento del Flu y otra vez la necesidad de convertir. El equipo de Vicente López se lanzó con todo, metió a Zapiola desde el banco para sumar gente arriba y fue en busca del tercer gol que nunca llegó.
Ahí apareció la experiencia carioca. Thiago Silva metiendo el pecho en el área como si tuviera 25 años y un tal Fábio, bajo los tres palos, que cada intervención parecía un milagro. El arquero del Flu sacó lo que tenía que sacar y un poco más, y la noche se fue escurriendo entre centros que no encontraron destino y un reloj que corría más rápido que las ideas del Calamar.
“Platense ganó, peleó y dejó todo, pero la diferencia acumulada fue un verdugo silencioso. Fluminense se clasificó por un global de 3 a 2 y sacó boleto a semifinales de la Copa Libertadores 2026.”Diego Villalba, Deportes
Lo que se llevó el Calamar
- Una victoria que sirve para la historia pero no para la Libertadores.
- El protagonismo de un Palermo que plantó cara de entrada y arriesgó cuando había que arriesgar.
- El peso específico de Fábio y Thiago Silva, que aparecieron justo cuando el Flu los necesitaba.
- La espina de un primer tiempo brillante que se quedó a medio camino.
- La confirmación de que Platense puede competir contra cualquiera en el continente.
Me quedo con la imagen del Calamar envalentonado, con el estadio vibrando y con la sensación de que esta historia todavía tiene capítulos por escribirse. La Libertadores espera, sí, pero también el torneo local, donde Platense tiene que cambiar el chip rápido. La próxima fecha lo encuentra en su cancha, en el Ciudad de Vicente López, con la obligación de levantarse de este golpe y volver a ser ese equipo que anoche dejó a Fluminense con el corazón en la boca.
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