Rossi la metió al sombrero y Flamengo se quedó con las manos vacías en la costa
El arquero argentino entregó un pase insólito, Jorginho se fue expulsado y Santos, con dos penales de Neymar, arañó un empate que dejó al Fla con sabor a derrota en Vila Belmiro.

Arrancá el relato así, con la pelota picando en el área y un pase que no tenía destino: a los 45 minutos de un primer tiempo que Flamengo tenía en el bolsillo, Agustín Rossi quiso salir jugando, le metió un pase a Jorginho que parecía una invitación al asado y el mediocampista, apurado por la marca, se lo llevó por delante. Penal para Santos, roja directa para Jorginho y al partido se le dio vuelta como una media. La húmeda noche de Vila Belmiro, con esa mezcla de calor y brisa que sólo entiende el que fue a una playa paulista en temporada, terminó siendo el peor socio del equipo carioca.
El gol que se tenía y el gol que se vinieron
Hasta ese momento, el Fla había hecho los deberes. Danilo y Paquetá, con dos cabezazos que todavía están cayendo al alambrado, habían puesto el 2-0 que olía a negocio cerrado en el clásico paulista. Pero en el fútbol, y sobre todo en el Brasileirao, dos goles no son nada si te dormís en una pelota parada. Después del penal de Rossi, vino el segundo de la mano de Neymar, que facturó las dos con esa calma de crack que vuelve de donde volvió.
La gente de Flamengo lo mira a Rossi y se muerde los labios. Le pregunté a varios hinchas en la previa y la respuesta era la misma: el arco fluminense hoy es un tema. El argentino, de 31 años, suma páginas tristes en partidos calientes: Independiente del Valle por la Libertadores, aquel cruce con PSG y un partido reciente ante Lanús que todavía escuece. Contra Santos fue el broche de oro a una semana para el olvido.
- Rossi llegó a mediados de 2023 y suma 189 partidos con el Fla.
- En su ciclo gritó campeón de la Copa de Brasil 2024, el Brasileirao 2025, la Copa Libertadores 2025 y dos Supercopa.
- Acumula 87 vallas invictas, números gruesos que no le alcanzan para salvar el momento.
- El club cerró a Andrew, de Gil Vicente, por casi 35 millones de reales. La sombra ya está en el banco.
Lo que queda flotando es el dato que el cuerpo técnico no quiere leer pero tiene enfrente: con Palmeiras al acecho en la tabla, Flamengo necesitaba los tres puntos para respirar tranquilo y terminó sumido en un empate que se festeja en Santos y se llora en Río. El próximo compromiso del Fla será en condición de local el sábado que viene, en el Maracaná, con un arco y un DT pendientes de la decisión más difícil de la semana.
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